En toda
institución podemos encontrar personas que, con sus habilidades y talento,
contribuyen a conseguir los objetivos de la misma. A pesar de ello, estos
aportes individuales corren el riesgo de caer en la intrascendencia cuando no
se ven coordinados o sistematizados bajo un enfoque sinérgico del desempeño de
los trabajadores en los equipos humanos.

Para poder
entender el tema, es importante establecer primero la diferencia entre grupo y
equipo. Lo primero viene a ser una asociación de forma aleatoria de gente que
converge en un espacio y tiempo. Por ejemplo, un grupo de personas haciendo
cola para la atención en un banco.


En cambio,
el concepto de equipo se basa en algo sinérgico y preconcebido, donde los
integrantes tienen roles, funciones y competencias a aplicar en función del
todo, por ejemplo, un equipo médico en una sala de operaciones.
Pero, ¿cómo hacer para contar no con grupos, sino realmente con equipos de trabajo? La respuesta es que toda empresa debe estar conceptualizada y preparada para trabajar en conjunto, empezando por que la plana gerencial cuente con los skills necesarios para dirigir a las personas en sus interacciones. Esto incluye la capacidad de descubrir las fortalezas y debilidades de cada miembro, ya que es en estos criterios en los cuales un ejecutivo se basa para integrar los talentos.
Generalmente,
los temas aplicados a equipos humanos de trabajo están relacionados con la
motivación, el liderazgo, la negociación, etc. Cualquier texto o consultoría al
respecto se refiere a ellos -por ser los principales- pero deja de lado algunos
otros elementos importantes.
En ese
sentido, se recomienda que toda administración de equipos humanos incluya por
necesidad los siguientes factores: planeación, organización, dirección, control
y procesos de personal.
La planeación de equipos exige definir
claramente tanto su razón de ser expresada en la misión y visión así como
sus objetivos, además de sus estrategias, políticas, tácticas, cronogramas y
presupuestos.
Por el lado
de la organización, se
contempla la definición de funciones, procesos, procedimientos e instrucciones,
para el equipo en su conjunto así como para cada integrante del mismo.


Como
tercera arista tenemos a la dirección,
la cual se basa en elementos psicológicos y sociológicos que permiten al
personal directivo liderar, motivar y resolver conflictos, llevando las
relaciones humanas de los integrantes del equipo a su máxima expresión.
Un cuarto
factor es el control,
el cual funciona a través de variables de medición de eficacia (indicadores
cuantitativos y cualitativos) para calcular el valor real del aporte del equipo
a la organización y el rendimiento de cada integrante del mismo.
El último
elemento -procesos de personal- ayuda no solo a seleccionar correctamente a los
integrantes del equipo, sino que asiste en las dificultades relacionadas a la
evaluación, capacitación y remuneración.
Es decir, permite llevar a cabo de forma grupal estos procesos que tradicionalmente se aplican de forma individual.
Es decir, permite llevar a cabo de forma grupal estos procesos que tradicionalmente se aplican de forma individual.
Como se
puede apreciar, este modelo de administración de equipos permitirá una gestión
integrada, sistematizada y sinérgica necesaria para lograr la eficacia y
eficiencia en sus actividades.







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